Según los principios de la Medicina Tradicional China, como observamos en la Teoría de los Cinco Elementos, a cada elemento se le adjudican dos órganos: uno Yin y otro Yang, cada uno de estos órganos tiene una función física, anímica y espiritual. El espíritu y el alma no habitan únicamente en el cerebro, sino en cada célula del cuerpo y aún en el campo vibratorio. Los órganos se comprenden como una unidad de función físico-alma-espíritu, donde cada órgano participa en la formación del conjunto del hombre. En ese sentido, veamos ahora la función de cada órgano:
Al elemento Madera se le adjunta el Hígado , representa éste la energía Yin de la Madera : “nos da la capacidad de planear la vida y de considerarla tanto en el sentido físico como en el espiritual”, representa la fuerza imaginativa y creativa que estimula el crecimiento. El Hígado es el inventor y descubridor, él ve las relaciones y el sentido de la vida, desarrolla la visión y el plan.
Al Hígado se le considera la residencia del Alma, o la casa de Hun.
Si la energía del hígado está en equilibrio, tendremos la capacidad de darnos cuenta que la naturaleza representa un plan inmenso, donde todo está relacionado, cada cosa tiene su sitio y juega su papel, así mismo, crecemos hacia el interior, nos sentimos unidos, nos alineamos y entrelazamos con él mundo externo. Crecemos en unión con el medio ambiente y no en contra o a costa de él.
El órgano Yang de la Madera es la Vesícula Biliar , ella representa la energía Yang del elemento: nos da la capacidad de “tomar decisiones y de afirmarnos con nuestras necesidades en el mundo exterior”. Para poder realizar un plan hay que dar pasos hacia la realización, hemos de “salir de nosotros” y tomar lo que necesitamos para vivir.
Al elemento Fuego se adjunta el Corazón , que representa la energía Yin del elemento: sus funciones son “la claridad de pensamiento y de la expresión verbal, la responsabilidad y la capacidad de entusiasmo ante los proyectos y retos en nuestra vida”.
El corazón se considera el centro de la conciencia, de sentir, y del pensar. En el Corazón manda el Shen, el “Espíritu del Fuego”. Cuando decimos que alguien tiene “chispa o espíritu” reflejamos el significado de este signo.
El Shen tiene dos residencias: la inferior esta en el Corazón, donde se encarga de “equilibrar los sentimientos y favorecer una manera de hablar sincera”. La residencia superior del Shen está en el entrecejo, llamado Yin Tan desde el cual, provoca “claridad de pensamientos y conciencia en el modo de vivir”. Una persona cuyo Shen esta lleno de fuerza y salud, se refleja en el brillo y la luz de sus ojos.
El órgano Yang del elemento Fuego es el Intestino delgado , físicamente su función es la de la asimilación de los alimentos en el proceso de la digestión, del mismo modo es responsable a nivel espiritual de la “asimilación de las ideas”. Una persona que tiene la capacidad de asimilar se reconoce por una sonrisa sutil y silenciosa en los ojos y alrededor de los labios.
Al elemento Tierra se le adjuntan los órganos Yin Bazo y Páncreas. Sus cualidades son el “pensamiento lógico y el intelecto racional”, la capacidad de emitir crítica, de reflexionar, la buena memoria, además de la preocupación, el hurgar en tiempos pasados y el vivir de los recuerdos. En el campo espiritual se expresa en recoger, elaborar, seleccionar alimento espiritual y acumular conocimiento que nos da la seguridad de poder superar situaciones difíciles en nuestra vida y de sobrevivir.
El Estómago representa el órgano Yang del elemento Tierra, éste recibe el alimento, nos da el sentido de supervivencia, así, a nivel anímico, puede considerarse la seguridad de sentirse "con los pies en la tierra".
Continuamos ahora con el elemento Metal , cuyo órgano Yin es el Pulmón que recibe la fuerza vital Chi del cielo y el órgano Yang es el Intestino Grueso que es el expulsor de los residuos. Aquí se describen dos funciones básicas en la naturaleza: recoger y soltar, que representan las formas básicas de intercambio energético con el entorno.
La capacidad de recoger y expulsar forma la base de la salud física y mental y sirve para desarrollar sanamente nuestra relación con el entorno.
Si la capacidad de recoger no esta correctamente desarrollada, sufre el organismo de insuficiencia y separación. Si la capacidad de soltar o expulsar no esta desarrollada, se encuentra el organismo constreñido y estancado.
Un desequilibrio en estos órganos crea la preocupación por el futuro personal o el futuro de la humanidad en general, así mismo se reconoce por un sentimiento negativo hacia la vida y una falta de esperanza crónica. En equilibrio, la energía de Pulmón e Intestino grueso da confianza en la vida, optimismo y una valoración positiva del futuro.
El tejido relacionado con el elemento Metal es la piel, que es un órgano importante en la expulsión y la respiración. A través de la piel estamos continuamente en contacto con nuestro entorno, mostramos a otros seres nuestra postura dejándonos tocar o impidiendo que nos toquen y disfrutamos con nuestra piel de la frescura del agua y el viento, del calor del sol, de las texturas, etc.
Puede resultar un tanto contradictorio que los procesos de Pulmón de recibir la energía a través de nuestra respiración y del proceso del Intestino grueso de soltar y expulsar, se encuentren enmarcados bajo la influencia del elemento Metal, pero se reconoce en todas las tradiciones antiguas la importancia de la respiración como un mecanismo para la unión del conciente y el inconsciente, para lograr un desarrollo de la conciencia; por otra parte el sentimiento de la tristeza, que normalmente se refleja en el Otoño, cuando debemos dejar ciertas cosas que hemos llegado a querer, desprenderse siempre cuesta, pero solo si soltamos aquello que ya paso, se puede cerrar el círculo, solo si dejamos ir el pasado podremos crear el espacio para que surja algo nuevo.
Por último tenemos los órganos del elemento Agua, el Riñón es el órgano Yin, es el guardián de la energía original o ancestral, que es la cualidad y cantidad de las diversas energías que se heredan de los padres y de la larga sucesión de nuestros antepasados.
Además de guardar la energía ancestral, el Riñón almacena varias energías que llegan a nuestro organismo por la asimilación de los alimentos y los procesos vitales. Una de las funciones principales del riñón es la continua limpieza del organismo.
La vida se originó en el agua salada de los mares y el hombre mantiene todavía en el interior de su cuerpo un ambiente acuático de mar casi sin modificar. La composición de sales y minerales determinan la arquitectura ósea, es por eso que el elemento Agua rige la Médula ósea y los Huesos.
En la tradición china se diferencia entre Riñón-Yin o Riñón Agua y el Riñón-Yang o Riñón Fuego. El Riñón- Agua filtra la sangre y produce la orina, el Riñón-Fuego forma el sistema de las glándulas endocrinas: las glándulas suprarrenales, las glándulas genitales, la glándula tiroides y la hipófisis.
El concepto de Riñón-Agua y Riñón Fuego indica el espíritu del elemento Agua: El Tchen, cuyas funciones son el sentido de la supervivencia, la voluntad y la libido. El Tchen representa la fuerza vital de un hombre ante la vida. Se puede desarrollar completamente si el organismo interior se encuentra fluido, fresco y limpio, y si hay una buena relación entre las hormonas y los procesos metabólicos, que permite desarrollar una fuerza rebosante y de vitalidad.
El equilibrio del elemento Agua depende de la relación del Riñón-Agua y el Riñón-Fuego. Se puede llegar a una falta de vitalidad y ganas de vivir por un estado de desequilibrio en Riñón-Fuego o por un exceso de energía en Riñón-Agua.
Resultaría casi imposible abarcar en toda su extensión este fascinante tema en este espacio, pero invitamos al estudiante y practicante de Tai Chi y QiGong a profundizar en este conocimiento, por nuestra parte, hemos querido puntualizar la importancia del equilibrio energético y su repercusión en los planos físico, emocional, mental y espiritual, en todos los sentidos, en toda nuestra vida; de este equilibrio depende nuestra salud y longevidad, de un equilibrio que logramos entre otras cosas, a través de la práctica constante y honesta de nuestras disciplinas.
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